lunes, 8 de junio de 2015

Mitología Germánica y Nórdica. La Profecía de la Vidente (parte I)



A través de las épocas el ser humano se ha mantenido en una permanente búsqueda de las verdades ocultas detrás de lo que está a la vista. Esa curiosidad en buena medida ha sido responsable de nuestro progreso, sin duda ha actuado como un estímulo positivo, y nos ha colocado en una posición muy distante del hombre primitivo.


Procesión a Baco. Óleo por Lawrence Alma-Tadema. 1889

Sin embargo, es notorio que al hablar de religiones y de lo que pueda encontrarse más allá de este plano físico, no nos diferenciamos demasiado de los antiguos seres humanos. De hecho, los actuales dogmas de fé y hasta ciertos rituales guardan evidentes similitudes con los de tiempos muy lejanos. En algunos casos, hasta los que eran considerados como simples mitos no solo no han desaparecido por completo, sino que más bien están resurgiendo algunos cultos basados en ellos. Este es el caso de muchas creencias de los antiguos nórdicos y germanos. Nos sumergiremos en ese mundo atrayente y misterioso, que se esconde en una aparente simplicidad.



Edda Poética, detalle.
En la recopilación por escrito de esas creencias ancestrales, que se realizó básicamente en Islandia (tal vez a partir del siglo X), y que permitió salvar para la posteridad ese tesoro que es la mitología nórdica (hasta entonces solo se transmitía como tradición oral), destacan una serie de poemas, llamados Eddas, en los cuales quedó plasmada buena parte de lo que conocemos sobre la idiosincrasia y sobre la religión de esos pueblos. Los principales de estos escritos, en verso, han sido denominados Edda Poética, cuyo origen se remonta a varios siglos antes de su transcripción.


El primero de estos poemas y tal vez el más importante trata del encuentro del dios Odín, con una adivina (völva), venida de la tumba, quien lo lleva a través de una sucesión de cuadros, o visiones, en los que le hace comprender que ella todo lo sabe, todo lo ve. La creación del mundo, el pasado de los dioses, hasta los secretos del propio Odín, y muy importante, el destino inexorable que les aguarda a todos. Vamos a basarnos en La Völuspá o La Profecía de la Vidente, para tratar de imaginar esa escena.




El Encuentro

Como una serpiente que muerde su cola, así se une el pasado con el futuro. Un ser que todo lo conoce, hasta su propio final ¿o será un nuevo comienzo? se dirige, raudo como el pensamiento, hacia aquella montaña tan estéril que seca el espíritu con solo contemplarla. Va en busca de un conocimiento que le atormenta y le quema, pero quiere saberlo todo, o tal vez, tan solo desea escuchar una vez más lo que ya por él es sabido.



Odín y la adivina
Al llegar a ese triste paraje, el viajero habla con una voz imposible de ignorar, frente a un promontorio, que no es otra cosa que rocas y restos de algo, o alguien, de gran tamaño: entonces Odín ordena volver a la vida a una gigante, quien fue iluminada por una gran sabiduría, y para quien no existían secretos. No de buen ánimo regresó de su eterno sueño la vidente (¿o bruja?), quien al reconocer al dios y con una voz muy suave, casi un silbido, no esperó para decir: 




   "Oidme todos, dioses y hombres, hijos de Heimdall. Me pedís, Odín, que bien os cuente, lo que de los tiempos antiguos pueda yo recordar. A mi memoria vienen los gigantes, mucho hace desde que ellos la vida me dieran; los mundos eran nueve, un gran árbol los unía y sus poderosas raíces se hundían en la tierra."                    
                                                       .....


Muerte de Ymir. Por Lorenz Frolich (1820-1908).

Luego de caer en un profundo trance, a través de ella pudo Odín contemplar los primeros tiempos: no existía el mar, no había tierra y la hierba no crecía. El cielo arriba, era  solo un vacío aterrador, todo oscuridad; fueron los tiempos en que surgió el gigante Ymir. Le contó como los hijos de Bor (uno de ellos era Odín), formaron la tierra y dieron orden al universo. Luna y Sol supieron cuales eran
El Universo, C.Flammarion. Color por: Hugo Heikenwaelder
sus moradas, y las estrellas sus estaciones. El día, la noche. Las horas, los días y los años pudieron ser contados. 
No dejaba de haber belleza en todo lo que la adivina refería, y esto complacía al rey de los dioses, quien sin embargo quería oír más, recordar más, saber más.



Hubo una edad de oro para los dioses, entonces levantaron templos
y altares. Las joyas abundaban, también las herramientas. Y ellos jugaban felices en sus prados. Esto fue así hasta que aparecieron tres jóvenes gigantes, las Nornas, quienes manejaban el hilo del destino de todos los seres, además ellas conocían las mágicas runas. Desde entonces todo sería diferente.   
            
Las Nornas. Óleo por Alois Delug, 1895

Vendría la creación de la raza de los enanos, quienes vivirían bajo tierra y se dedicarían a extraer los metales. Sus nombres, llenos de significado, fue enumerando a continuación. Luego la primera pareja humana, Ask y Embla, a quienes los dioses insuflaron vida y
Ask y Embla. Sello de Faroe Islands 2003
entendimiento. Le habló más del enorme fresno, llamado Yggdrasil, el árbol eje del mundo, bajo él moraban las sabias Nornas, junto a una fuente.


Recordó la primera guerra del mundo, ocasionada porque los Ases habían intentado asesinar a Gullveig, una de los Vanires. Fue un terrible enfrentamiento, que no poca destrucción causó. Al fin tuvieron que llegar a un acuerdo. Un gigante reparó la morada de los dioses, pero ellos no estaban dispuestos a pagar el precio por él exigido, entonces recurrieron a engaños, y ante su ira incontenible, Thor terminó matándole, lo que rompió todos los pactos que habían hecho. Los gigantes serían por siempre enemigos de los dioses.


A menudo la adivina interrumpía sus palabras, para decir a Odín, no sin sarcasmo:

       "¿Queréis saber más aun?"
                  

El dios solo escuchaba, y ella proseguía hablando:

   "Conozco el cuerno de Heimdall, escondido bajo el árbol sagrado, su ubicación exacta... ¿deseáis saber más?"

   "Se donde se encuentra tu ojo perdido, oh anciano rey, terror de los dioses. Cuando me miraste, ¿que querías de mí, por que me tentáis? Lo dejaste en la famosa fuente de Mímir. Con hidromiel él brinda cada mañana, por la prenda que le entregaste: ¿quisiera saber más su majestad? buenas recompensas he recibido por mi saber, oh padre de los dioses, por mis visiones y sabiduría."

                                                       .....


La cabalgata de las valquirias. Óleo por William T. Maud, 1890
                                          
En medio de su trance, vió a las Valquirias de lejos llegar, listas para cabalgar hacia el hogar de los dioses, luego de cumplir con su misión. También fue capaz de decir los nombres de todas ellas. Así mismo visualizó el final de Balder:


Muerte de Balder. Christoffer W. Eckersberg, 1817

                                          
   "Tu hijo predilecto, oh padre, ya marcado por su destino, cubierto de su propia sangre, muerto por una flecha,arrojada por su joven hermano Hodr. El dardo fue hecho del muérdago, al que nunca le hicieron jurar por la vida del hermoso dios. Aunque su muerte muy pronto haya vengado su hermano Vali, ningún consuelo sería para Frigg, madre de Balder. No poco sufrimiento causaron estos hechos. Al culpable de todo, Loki, atado lo veo, hasta el fin de los tiempos, y junto a él, su afligida esposa, tratando inútilmente de protegerlo. ¿Aun puedo ver más, Odín, quieres saber?"
.....


Hizo la descripción del mundo de los gigantes, y el de los enanos, plenos de oro, pero también de ríos de veneno. Le habló del mundo de los muertos con sus corrientes pútridas, además de temibles monstruos: allí recibían su castigo los perjuros, los asesinos, y los que seducían la mujer ajena, era el reino de la diosa Hel... en ese momento la voz de la adivina se hizo más profunda y sonora, como para asegurarse muy bien de que el dios oyese cada una de sus palabras. Sin embargo, ya toda la atención de Odín le pertenecía. Así comenzó a hablarle acerca del destino, de un futuro, de los cuales nada ni nadie podría escapar (el Ragnarök).





 La Profecía

  "Una vieja gigante, al este, en el bosque de hierro, había parido la descendencia del terrible lobo Fenrir, sus hijos serán quienes devoren a Sol y Luna, en día no muy lejano. Se alimentará con la carne de los muertos y de sangre será teñido el hogar de los dioses. El sol se oscurecerá en pleno verano, habrán poderosas tormentas... ¿Queréis saber más aun?"
.....


Odín, por Hermann Hendrich, 1926

No hay duda de que se trata del comienzo de una profecía apocalíptica. Además, la parte previa (El Encuentro), es un compendio de varias de las creencias de los antiguos nórdicos. No obstante, es posible que hayan podido producirse algunas adulteraciones después de varios siglos de transmisión oral, o algunas omisiones por parte de los que llevaron todo esto al lenguaje escrito. También pudieran haberse perdido fragmentos importantes para una mayor comprensión del poema. 

Por otra parte, habría que considerar la influencia del cristianismo sobre los eruditos que rescataron estas joyas de la cultura humana. Pero aun así se percibe una especie de hilo conductor que sutilmente une todo este material y que no hay duda que proviene del alma de esa raza fuerte, agreste, e indómita, quienes creían en la existencia de un destino inexorable, pero que bien valía la pena luchar para sobrellevarlo, y hasta tratar de vencerlo.

Continuaremos con la parte final de La Profecía de la Völuspá, con su enigmática crudeza, que siempre nos dejará pensativos... 





¿Queréis saber más?


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