sábado, 24 de diciembre de 2016

Felíz Navidad!!!





Algo inherente a nuestra naturaleza es el poder creer en que tal vez existe más que lo que se encuentra ante la vista... existen cosas que apenas yacen en nuestro subconsciente, pero que nos hacen sentir mejor, y en verdad que no hay ningún motivo para descartarlas. Entre esas cosas se encuentra la fe en que debe haber un destino superior para todos, y que hacer el bien, siempre será una de las mayores alegrías que podamos sentir. Pero se trata de hacer el bien con humildad, con sinceridad, no como aquellos que siempre que tienen algún buen gesto, se aseguran de tener un fotógrafo cercano.

La Navidad es un buen momento para acercarnos hacia lo que deseamos ser, lo que quisiéramos ser, y aproximarlo a lo que somos. No olvidar que fuimos niños alguna vez: si logramos conservar lo que nos queda de ello, por poco que sea, será un buen paso hacia una mejor vida, y a una mayor felicidad. Esa emoción por lo nuevo, la aventura de descubrir, de ver algo maravilloso en casi todo lo que nos rodea es la sal de nuestras vidas, si perdemos eso, nos convertimos en meros sobrevivientes.

Si somos creyentes en Dios o no, al menos, mantengamos dentro esa pequeña llama de Fe y de Esperanza, en que no podemos ser solo un enorme conglomerado de células, moléculas y de átomos, organizados durante cierto tiempo, y que después todo se acaba. Esa fe nos puede ayudar a vivir mejor. Solo hay que mirar alrededor, cada uno de nosotros puede ayudar a que las cosas sean mejores, ya eso de por sí, resulta trascendente: intentemos que lo bueno se contagie y se extienda, porque lo malo se mueve rápida y fácilmente.

Sintamos hoy en nuestro corazón que somos seres muy especiales, con un gran destino y de algún modo eso que llamamos Navidad estará entrando en nosotros, haciéndonos mejores. No cuesta mucho abrir nuestras mentes... 

                                   Felíz Navidad 
                              para todos,
                        Queridos Amigos






domingo, 4 de diciembre de 2016

Curiosidades y Leyendas Históricas (parte II).


Prefectura de Arrás, Francia. Foto por Pir6mon, 2011
Lic. Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported


Un lobo vestido de oveja.


Hacia 1785, vivía en la pequeña ciudad de Arrás, al norte de Francia, un joven y desconocido abogado. No resultaba ser una persona especialmente llamativa. Con toda seguridad, él era otro más, destinado a convertirse en un burócrata, de los tantos que pululaban por entonces. En él afloraba aquel aire de burgués, elegantemente trajeado, luciendo una empolvada peluca, tan de moda entre las clases pudientes. Ese hombre, sin embargo, era al mismo tiempo, un ferviente fanático de la obra de Jean-Jacques Rousseau, el polémico pensador que moldeó el pensamiento de tantos jóvenes durante el último tercio del Siglo XVIII. Su adicción era tal, que hasta podría decirse que rayaba en lo enfermizo. Algo es innegable: ese tipo de lecturas fueron abonando el terreno para los notables acontecimientos que ocurrirían, no solo en Francia, sino en una gran parte del mundo occidental, algunos años después.


martes, 25 de octubre de 2016

Curiosidades y Leyendas Históricas (parte I).



Conjunto escultórico en el Campidoglio, Roma. Foto: Daniel Delgado

Entre las principales tareas de los estudiosos de la historia se encuentra la de reconstruir la secuencia, lo más acertada posible, de los sucesos del pasado, además de lograr entender cuales han sido sus implicaciones. Han sido los grandes personajes, con su actuación, quienes se han encargado de moldear tales acontecimientos (positiva, o negativamente). Sin embargo, existe algo muy notorio en la vida de ellos, y es la abundancia de situaciones anecdóticas, o de hechos curiosos. Esto ha traído como consecuencia la aparición de ciertas dudas razonables, entre lo que puede ser comprobado, y lo que debería ser considerado tan solo como una leyenda.

martes, 20 de septiembre de 2016

Los Sumerios


Excavación en Nippur, fines del siglo XIX.
Tomado de: El Hombre y la Tierra, por Èlisée Reclus.
Entre los aspectos más apasionantes, aunque a menudo resulte también muy desalentador, de los estudios históricos, se encuentra el hecho de que parecieran no existir las verdades absolutas. El pasado es como un libro abierto, el cual sin embargo va mostrando sus secretos de un modo lento, a veces mezquino. En ciertas ocasiones, sus misterios pueden ser correctamente descifrados, pero esto no es siempre así. No resulta extraño que la información que se encuentra a la vista, termine por conducir a conclusiones equivocadas. Esta es una situación que llega a presentarse, y no pocas veces, en el campo de la historia, la arqueología, al igual que en los estudios antropológicos.  


Guardias de Asurbanipal, bajorrelieve del Palacio
de Nínive, ca. 645 AC. Museo del Louvre, París, Fr.
Foto por Jastrow, 2005.

En realidad, eso ha ocurrido con frecuencia, durante el estudio de las civilizaciones antiguas de los pueblos del Asia sur occidental, quienes han compartido gran parte de su historia con las naciones europeas, por desgracia, a menudo, como enemigos. A pesar de ello, no todo ha resultado negativo, ya que entre dichas regiones siempre ha ocurrido una inestimable transferencia cultural. Lo cierto, es que al cabo de largos años de búsquedas, y de estudio, se han llegado a aclarar muchas dudas y lagunas de su historia, así como también pudieron ser desmentidas algunas hipótesis, que en su momento fueron tenidos como ciertas.

jueves, 11 de agosto de 2016

El Alba de la Civilización.


El Hombre de Vitruvio, por Leonardo Da Vinci, ca. 1492. Galería de la Academia, Venecia
Foto por: Luc Viatour/ www.Lucnix.be

No existe duda de que los procesos evolutivos discurren de un modo extremadamente lento. El hombre actual es el producto de los cambios ocurridos a lo largo de períodos tan largos, que nos resultan difíciles de asimilar. Podría decirse, que todo se inició en África, hace unos catorce millones de años, cuando algunos primates comenzaron a "bajar de los árboles", por motivos que no están claros. Ellos, en su nuevo hábitat, debieron aprender a cazar y a defenderse, organizándose en manadas. Las relaciones causa-efecto, ¡y el paso de varios millones de años! fueron llevando a los homínidos a adquirir la capacidad de andar erguidos, mientras que aprendían a utilizar las manos, con creciente destreza. Más adelante descubrirían como obtener los beneficios del fuego, además de aprender a fabricar rudimentarios utensilios. Una mayor habilidad para comunicarse entre ellos, y el aumento de la capacidad craneana, sería la manifestación de los progresos alcanzados por los ancestros del hombre actual. 

jueves, 30 de junio de 2016

Los Normandos y Guillermo el Conquistador (parte IV).


        Abadía de Battle (Senlac). Mandada a construir por Guiilermo I en 1070,
cerca de donde se libró la Batalla de Hastings.
Foto: Anthony  McCallum, 2012.  Attribution: WyrdLight.com
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La Colina de Senlac.


En aquella mañana del 14 de octubre del año de 1066, algo parecía flotar en el ambiente, podía sentirse la inminencia de grandes, y graves acontecimientos. El rey Harold II de Inglaterra había llegado puntualmente, para una cita con la historia. Dispuso sus fuerzas de modo que bloquearan el camino hacia Londres, con lo que mostraba su obvia decisión de impedir, a cualquier precio, la invasión de los normandos. Allí, estaba por llevarse a cabo una gran justa medieval, que llegaría a decidir, no solo el dueño de la corona inglesa, sino también el rumbo futuro de esa nación.

jueves, 2 de junio de 2016

Los Normandos y Guillermo el Conquistador (parte III).


El peso de los siglos. El Coliseo romano.
Foto por: Daniel Delgado P.  2010.

Existe una tendencia natural en los seres humanos, y es el deseo de trascender en el tiempo, de perpetuar nuestra memoria. Es como la búsqueda, en algún grado, de la inmortalidad. Gracias a esa tendencia, una gran cantidad de sucesos, ocurridos en épocas remotas, quedarían registrados. Así, la conmemoración de los grandes triunfos, o de impactantes conquistas, por ejemplo, siempre resultó un tema predilecto para los arquitectos, artistas, y artesanos en general. Los obeliscos, columnas, mausoleos, arcos triunfales, estatuas, casi siempre hablan de un glorioso pasado. Sin embargo, también existe otro tipo de obras, más sutiles, como una estela, o una vasija pintada, tal vez algún poema escrito, hasta una tela bordada... que pueden resultar de la misma importancia histórica. La mayor fragilidad de este tipo de testimonios hace que sea una verdadera suerte hallarlos en buen estado de conservación.



El Tapíz de Bayeux, fragmento.  Foto por Dennis Jarvis, Halifax, Canadá. 2014. Fuente: France-000668-Tapestry-8-9
Lic. Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0

Tomemos por caso el Tapíz de Bayeux, el cual pudo preservarse en muy buenas condiciones, si se tiene en cuenta sus casi mil años de antiguedad. El retrato del modo de vida medieval que quedó plasmado en él, además de los acontecimientos que relata, lo convierten en un documento histórico de inestimable importancia. Pero, ¿cual es esa historia que relata el Tapíz de Bayeux?  Hay algo que salta a la vista, y es que dicho tapíz fue elaborado para ser exhibido en algún gran salón, o tal vez en una iglesia, para que muchas personas pudieran contemplar y admirar el camino hacia el triunfo, de su rey. Algo así como una propaganda real...