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| Dominio de los herederos de Pipino el breve, en el año 768. Fuente: blog http://enunviejolibro.com |
A la muerte de Pipino, el reino fue repartido entre sus dos hijos. Carlos, de 26 años, heredó las regiones costeras, que iban desde el Atlántico, hasta el Canal de La Mancha. Dentro esa porción, estaba situada parte de la Aquitania, aún no completamente pacificada. Formando una especie de arco, sus dominios se extendían hasta las comarcas nororientales del reino, correspondientes a Austrasia.
La región central, incluyendo todos los territorios situados al noroeste de Los Alpes y parte de Neustria, correspondieron a Carlomán, de solo 17 años. Una vez más, el reino franco se encontraba dividido. Pero a fin de cuentas y de nuevo, el más fuerte de los príncipes herederos, se las arreglaría para quedarse con todo.
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| Castillo de Bonaguil. Ubicado en la antigua región de Aquitania. Su origen data del Siglo XIII. Foto: Rinaldum, usuario de fr.wikipedia. Año 2002. Lic. CC BY-SA 3.0 |
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| Carlomagno. Por Alberto Durero, ca. 1513. Museo Nacional de historia cultural, Nüremberg, Alemania. |
De ese modo, se iniciaba el camino de Carlos, lleno de escollos y retos; de un perenne y exitoso batallar. Por sus triunfos y sus logros, recibiría el nombre de Charlemagne, o Carlomagno, como se le conoce en español.
¿Cómo era el futuro emperador? Comencemos por decir, que su sola presencia inspiraba respeto y admiración, debido a su elevada estatura, de 1,92 metros. Era casi un gigante, según los cánones de aquella época. Se dice que la medida de su pie, dio origen a la unidad de longitud del mismo nombre. Al llegar a la madurez, se dejaría un grueso bigote. La “barba florida”, con la que se le representa comúnmente, parece ser un fruto del imaginario medieval. Corpulento, incluso obeso, gozó de una excelente salud durante casi toda su vida. Por cierto, odiaba a los médicos.
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| Estatua ecuestre de Carlomagno. Foto Charles Marville, ca. 1860. |
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| Firma de Carlomagno. Fuente: Usuario Wikipedia, Mamba Verde, 2008. Lic. CC BY-SA 3.0 |
Él nunca aprendió a escribir. Su firma era un simple monograma, que contenía las letras K, R, L, S, dispuestas en forma de cruz, en cuyo centro, estaba la vocal "o". La educación que recibió, fue meramente de tipo oral. Solía escuchar lecturas de contenido religioso, político e incluso filosófico. En la corte de su padre, absorbió el conocimiento básico del manejo del gobierno y de la política exterior. La vida y el continuo batallar, culminarían su formación. Con los años, se convirtió en un hombre muy devoto, dotado de profundas convicciones religiosas. Pero junto a sus innegables cualidades, en el existía un lado obscuro. De acuerdo a las circunstancias, podía transformarse en un ser cruel y sanguinario.
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| Carlomagno observa la construcción de Aquisgrán. Por Jean Fouquet, 1455. |
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| Flavio Desiderio, rey de los lombardos. Por G. Scotto, 1840. |
Como resultado de ello, Carlos decidió repudiar a su esposa y la envió de regreso a Pavía, a la corte paterna. Para el rey Desiderio, no había otro modo de tomar aquello sino como una ofensa. Una afrenta como esa, merecía una respuesta contundente. Sin embargo, bien sabía él, que los francos eran un hueso muy duro de roer. Tendría que encontrar algún modo para limpiar su honra.
Carlos no tardó en conseguir una nueva esposa. Esta vez se casó con Hildegard, una adolescente de sólo trece años y de ascendencia germánica. A la postre, ella sería la madre de quien habría de sucederle en el trono. En ese tiempo, la relación entre los hijos de Pipino iba de mal en peor, soplaban vientos de guerra entre ellos. Pero entonces las cosas dieron un giro inesperado... ¡al menos en apariencia! A los veintiún años de edad, en el 771, Carlomán I murió por causa de una hemorragia nasal incontrolable. Dejó esposa y dos hijos pequeños. No cabía duda: ellos eran los herederos de la mitad del dominio de los francos. Gerberga, la viuda, bien podría fungir como regente, mientras los príncipes alcanzaban la edad apropiada.
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| Efigie de Carlomán I, en su tumba. Siglo XIII. Basílica de Saint-Denis. París, Francia. Foto tomada del blog battleroyalepodcast.wordpress.com |
Influido por la viuda de Carlomán, Desiderio intentó conseguir el reconocimiento de los jóvenes herederos, por medio de la unción papal. ¡Se trataba de una causa justa, eso estaba claro! Aunque tras ella, se ocultaba su verdadero propósito: encontrar aliados, para declarar la guerra a Carlos. Por desgracia, no había mucha gente dispuesta a acompañarlo en esa cruzada.
El nuevo papa, Adriano I, apenas asumía el cargo y tampoco se mostró muy diligente. En su frustración, Desiderio optó por invadir los Estados Pontificios y sitiar a Roma con su ejército. Creyó que de ese modo forzaría al papa a tomar la decisión deseada. Pero en lugar de eso, el pontífice nuevamente solicitó la ayuda de los francos. Estos en su totalidad habían aceptado a Carlos como su rey. Muy tarde, el monarca lombardo comprendió su enorme error, al iniciar un conflicto en el que no tenía la menor oportunidad de salir triunfante.
En el año 773, por tercera vez, los francos cruzaron los Alpes, para ir en contra de los lombardos. De nuevo los derrotaron y pusieron bajo asedio a la ciudad de Pavía. La ciudad soportó durante nueve meses, pero finalmente, en el otoño del año 774, se rindió. El futuro Carlomagno, a diferencia de su padre, no creía en promesas. Desiderio hubo de abandonar el trono, permaneciendo como cautivo de los francos, por el resto de su vida. Ese mismo año, Carlomagno se coronó como rey de los lombardos. Así, el norte de la península italiana quedó bajo el dominio franco. ¡Y así se mantendría durante los próximos mil años!
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| Carlomagno acepta la rendición de Pavía. Tomado del blog: http://enunviejolibro.com |
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| Carlomagno y el papa Adriano I. Por Antoine Vérard, 1493. Fuente: Archivo iconográfico S.A. Corbis/ Bettmann. |
Sin embargo, no tardarían en ocurrir algunas fricciones entre ellos, que no por silenciosas, dejaban de ser reales. Los papas no se conformaban al ser relegados a un papel secundario, en las cuestiones políticas. Muy pronto, actuarían en consecuencia.
Continuará...



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