sábado, 30 de abril de 2016

Los Normandos y Guillermo el Conquistador (parte I).


La Torre Blanca, construída por Guillermo el Conquistador. Núcleo de la
Torre de Londres. Foto por: Stephan Brunker. German Language Wikipedia.
Permiso GNU FDL

Entre los aspectos por los cuales resulta fascinante la revisión y el estudio de los procesos históricos, se encuentra el seguimiento retrospectivo de algunos grandes sucesos, que han dejado su huella en la vida humana. Al hacer esto, pareciera descubrirse que la historia con frecuencia transcurre a través de ciertas secuencias de acontecimientos, casi como si hubiese existido un guión o libreto, para llegar a cierto resultado. Lo curioso es, que de haber variado cualquier pequeño eslabón en esa cadena de sucesos, tales resultados hubiesen sido absolutamente distintos, a menudo nos queda la inquietud: ¿Que hubiese pasado si...?  

Unido a esto, también surgen personajes, como una especie de predestinados, quienes sin importar su origen, parecieran transitar por un camino que termina llevándoles a ponerse al frente de los grandes cambios, ya sea para bien, o para mal. Resulta interesante el plantearse la cuestión de si una secuencia de hechos, termina por generar sus actores. O si por otra parte, son los personajes quienes van marcando el rumbo, con sus decisiones y sus actos. ¿Existirá, tal vez, un punto intermedio entre esos dos extremos? Es un tema que da para muchas discusiones interesantes.


lunes, 4 de abril de 2016

La Guerra Franco India (parte V)


James Wolfe. Obra atribuída a Joseph Highmore.
Foto: Bonhams   {{PD-US}}

¿Que podría pasar por la mente del general James Wolfe mientras navegaba hacia Quebec, en junio de 1759? La salud no era su lado fuerte, y todos lo sabían. Es muy posible que entre sus hombres hasta se estuviesen cruzando apuestas, sobre si moriría durante algún combate... o por sus enfermedades. Probablemente él estaba al tanto del asunto, y sin embargo, no era eso lo que podía preocuparle. Después de todo, desde los dieciséis años de edad, ya sabía muy bien lo que significaba arriesgar la vida en batalla. No en balde, había logrado llegar a ser teniente coronel de las fuerzas británicas, con tan solo veintiún años de edad (1748). Parecía librar una carrera contra sí mismo, en la cual, lo único importante era el cumplimiento de su deber, y hacerlo pronto.