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| La destrucción en el Imperio Romano. Por Thomas Cole, ca. 1836. Museo Histórico de Nueva York, EEUU. |
Con su caída, los lombardos siguieron la misma senda de la mayoría de los pueblos germánicos, que una vez se encargaron de asestar el golpe de gracia y de llenar el vacío que dejaba el tambaleante Imperio Romano occidental. Uno tras otro, los visigodos, los suevos y los vándalos, los alamanes y ostrogodos y ahora los lombardos... Todos ellos quedaron convertidos en un recuerdo, oculto entre las páginas de la historia. Al menos, su identidad como pueblos terminó por diluirse. Todos parecieron esfumarse. ¡Todos, menos los francos!
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| El curso del Imperio: Desolación. Por Thomas Cole, ca. 1836. Museo Histórico de Nueva York, EEUU. |
| La corona de hierro de los lombardos. Catedral de Monza, Italia. Foto por James Steakley, 2008. Lic CC BY-SA 3.0 |
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| El papa Adriano I corona a Ludovico rey de Aquitania. Ilustración en Grandes Crónicas de Francia, Siglo XIV. Museo Goya, Castres, Francia. Fuente: fr.encarta.msn.com. 2009 |
Sin embargo, hay que decir que tampoco todo era color de rosa. Para entonces, la iglesia cristiana ciertamente necesitaba de algunas reformas y Carlomagno no pudo resistir la tentación de usurpar las funciones del papado. Así, su poder se fue superponiendo al ámbito religioso. Llegó al punto en que sus deseos y opiniones sobre muchos temas, debían ser acatados como si de órdenes se tratara. A fin de cuentas, el papa prefirió evadir cualquier conflicto, tenía buenas razones para ello...
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| Busto de Carlomagno. Relicario del Siglo XIV. Catedral de Aache (Aquisgrán), Alemania. Foto por Florian B.Gutsch Lic. CC BY-SA 4.0 |
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| Carlomagno en batalla. Grandes Crónicas de Francia. Ilustrado por Jean Fouquet, ca. 1455. Fuente: http://expositions.bnf.fr |
Desde sus posesiones de la Galia, traspasaría la frontera natural del Rin y finalmente dominaría a los bravos sajones, luego de treinta intensos años y dieciocho campañas. Muchas vidas se perdieron en ese conflicto, el cual dejó heridas abiertas y deseos de revancha en la mente de muchos.
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| Carlomagno ordena destruir el Irminsul. Por Hermann Wislicenus, ca.1897. Fuente: Tomado del blog kunst-für-alle.de |
Para el año 800, la extensión del reino franco era considerable, tomando en cuenta los medios de locomoción de la época. Desde el océano Atlántico, al occidente, alcanzaba hasta lo que hoy corresponde a Austria, en el este. De norte a sur, abarcaba desde Frisia a la ciudad de Roma. En total, el territorio bajo su influencia llegó a abarcar cerca de un millón ochocientos mil kilómetros cuadrados. Algo como eso, no se había visto en Europa, desde los viejos tiempos de los romanos. La idea de un gran imperio cristiano comenzaba a fraguarse…
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| El papa León III. Por Giuseppe Franco, 1617. Pinacoteca Ambrosiana, Milán, Italia. Fuente: bridgemanimages.com lombardiabeniculturali.it |
Con su vida en riesgo, León III escapó de Roma y envió una carta a Carlomagno. En ella, con gran humildad le solicitaba su ayuda. Desde entonces, los acontecimientos tomaron un curso cuyas consecuencias llegarían a sentirse durante varios siglos.
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| Conversión de los sajones. Por Alphonse de Neuville, 1869. Fuente: Guizot, Francois. A Popular History of France From the Earliest Times. |
Pero ahí no concluía el problema. Los conspiradores romanos, decidieron acusar a León III. ¡Sin duda, se trataba de algo grave! Según ellos, el papa era culpable de transgresiones a la moral, específicamente, de adulterio y perjurio. Carlomagno posiblemente desde el principio estaba a favor del pontífice. Sin embargo, quiso aprovechar esa oportunidad, para mostrar que él era el árbitro supremo, que se encontraba por encima de todo y de todos. Para ello, convocó un sínodo en Roma, el 23 de diciembre del año 800.
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| El juramento de León III. Fresco por Rafael, ca. 1517. Palacio Apostólico, Ciudad del Vaticano, Italia. Fuente: Web Gallery of Art. |
La idea de Carlomagno, actuando como juez y del papa, como un simple acusado, tenía una trascendencia enorme… y peligrosa, al mismo tiempo. Se había evidenciado, el poder omnímodo del rey. No obstante, el papa se preparó para emparejar las acciones, cuando llegara el momento adecuado. Y este, no tardó en producirse.
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| El papa León III coronando a Carlomagno como Emperador, el Día de Navidad del año 800. Crónicas de Francia o de Saint Denis, Siglo XIV. Foto por Levan Ramishvili, 2015. |
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| La coronación de Carlomagno como Emperador Romano. Por Friedrich Kaulbach, 1903. Maximillianeum, Munich, Alemania. |
Más tarde, en medio del alborozo general, Carlomagno fue ungido con el Santo Crisma y oficialmente coronado, en una misa solemne. Luego de más de tres siglos, el occidente tenía un emperador, por la gracia de Dios... administrada por el papa. Sin embargo, su coronación en cierto modo le había debilitado, al devolver al sumo pontífice una potestad que había perdido. En el fondo, esto significaba un retroceso a los tiempos antiguos. Además, eso podía acarrearle roces con el monarca bizantino. Tiempo después, Carlomagno reconocería que de haber adivinado la intención del papa, jamás habría permanecido en Roma. Tenía la desagradable impresión de haber sido manipulado y nunca quiso referirse a sí mismo, como emperador romano.
No obstante, ese episodio, preparado y un poco teatral, plantó la simiente para la formación del Sacro Imperio Romano Germánico, que más tarde sería una de las fuerzas constructoras de Europa.









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