Mostrando entradas con la etiqueta Paris. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paris. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de mayo de 2026

El Ciclo Troyano (Parte 12. El Caballo de Troya).

Troya y el campamento aqueo.
Imagen obtenida mediante la IA de Google,
por Daniel Delgado, 2026.

Diez años habían pasado y Troya seguía en pie de lucha. Su inexpugnable muralla, obra de los dioses, la había protegido los más fieros embates. Los aqueos ahora no contaban con el empuje de sus mejores hombres, como una vez lo fueron Aquiles y Áyax el Grande. Así que la esperanza del triunfo parecía desvanecerse, día con día. ¿Cómo podía el príncipe Paris, el causante de aquella hecatombe, seguir respirando tranquilo, mientras que tantos valientes habían dejado sus hogares, solo para ir a morir en esas tierras lejanas? 

domingo, 12 de abril de 2026

El Ciclo Troyano (Parte 11. Áyax y las armas de Aquiles).

 


Aquiles moribundo. Por Ernst Herter, 1884. 
Palacio Aquileón, Corfú, Grecia. 
Fuente: http://web.archive.org
Foto por Dmitri Mozhukhin, 2013
Lic. CC BY 3.0

Allí quedó el cuerpo exánime del héroe, a la vista de todos. Una flecha envenenada lo había herido, justo en el talón, donde no alcanzaba la protección de las relucientes grebas. Se cerraba así la elipse de una existencia breve, pero intensa y siempre signada por la fama. La profecía de su vida se había cumplido. 


sábado, 16 de agosto de 2025

El Ciclo Troyano (parte 7. Paris y Menelao).

 

Menelao sostiene el cuerpo de Patroclo.
Copia romana de la Epoca Flavia, según original Helenístico, Siglo III aC.
Plaza de la Señoría, Florencia. Foto: sonofgroucho, 2005. Fuente: Flickr. Lic. CC BY 2.0


Aún restaba por verse muchos más horrores. Las aves de rapiña y los perros seguirían teniendo su diario festín en la llanura de Troya. Los honores fúnebres se habían ido convirtiendo en un dudoso privilegio, al que no todos los caídos podían aspirar. Cada tarde, agotados, ambos ejércitos retiraban a los heridos y retornaban a la seguridad de su campamento, los unos, o de la ciudad, los otros.

lunes, 24 de marzo de 2025

El Ciclo Troyano (parte 5. Los comienzos de la guerra).

 

Los amores de Helena y Paris (detalle). Por Jacques-Louis David, 1788.
Museo del Louvre, París, Francia. 

Sin mirar hacia atrás, Paris y Helena partieron hacia la ciudad de Troya. Lejos de sentir el más leve remordimiento, irradiaban felicidad. Mas no hay que olvidar que los humanos no somos sino simples muñecos, sujetos al veleidoso capricho de los dioses. Hera había jurado vengarse del irreflexivo amante, por lo que nunca quedaría satisfecha, hasta verlo acabado. Invocó a las deidades marinas y bastó solo un segundo, para que las quietas ondas se transformaran en vorágine, lista para engullir las embarcaciones troyanas. 

lunes, 23 de septiembre de 2024

El Ciclo Troyano (Parte 3. El Rapto de Helena).

Paris. Por Johann Heinrich Tischbein, 1815.

Grandes expectativas anidaban en el corazón de Paris, ahora convertido en un altivo príncipe. Por ello, apenas se enteró de la partida de un grupo de emisarios hacia la corte de Esparta, no dudó en embarcarse junto a ellos. Allí reinaba Menelao, hijo de Atreo, junto a la bella Helena. Apartando a un lado lo que el más elemental sentido común aconsejaba, supuso que esa era la oportunidad que la diosa Afrodita le estaba ofreciendo, para hacer valer su promesa.

lunes, 5 de agosto de 2024

El Ciclo Troyano (Parte 2. El Juicio de Paris).

 

La oscuridad envuelve a Troya con su manto. El embriagante aroma de las flores nocturnas invita al reposo. Pero, en su lecho, la reina Hécuba se agita inquieta. En sueños, ve que en su vientre lleva un tizón encendido, que termina por incendiar no solo el palacio real, sino la ciudad entera. Las llamas todo lo arrasan. Nada queda en pie. Al estar próxima a dar a luz, piensa que lo mejor será consultar los designios del oráculo.


La caída de Troya. Por Johann Georg Trautmann, Siglo XVIII.
Fuente: http://www.zeller.de


lunes, 10 de junio de 2024

El Ciclo Troyano (parte 1. La manzana de la discordia).


Ilustración de La Ilíada, por John Flaxman, 1795. 
Fuente: Dr. Haack. Leipzig, Alemania.

Oh destino cruel, ¿por qué permitiste a la desgracia cebarse en la querida Ilión, también llamada Troya, hasta dejarla convertida en cenizas? ¿Cómo pudo el hombre hollar sus inexpugnables muros, erigidos por la mano de los dioses, y con su planta impía, profanar sus sagrados templos? ¿Acaso fue justo que los hijos pagaran por las culpas de sus padres? De haber sido ese el motivo, el precio resultó ser demasiado elevado.