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miércoles, 10 de junio de 2026

El Ciclo Troyano (Parte 13. La caída de Troya).

 

El incendio de Troya. Cuadro por Francisco Collantes, ca.1630.
Museo del Prado, Madrid, España.
 Modificaciones utilizando IA.


Oh, Zeus Tonante, ¿Cómo permitiste que Troya acabara de ese modo? Dioses del Cielo... Si pudiera retrocederse en el tiempo, para esta vez no desoír las advertencias sobre el enorme caballo de madera. ¡Cuán pocos pudieron sobrevivir a la terrible masacre y al fuego inclemente! Y muchos menos, quienes pudieron librarse del yugo de la esclavitud.

sábado, 11 de octubre de 2025

El Ciclo Troyano. (parte 9. Aquiles y Príamo).


El triunfo de Aquiles. Fresco por Frank Matsch, 1892.
Palacio de Aquileion. Corfú, Grecia.


Aquiles, sin embargo, distaba mucho de haber encontrado la tranquilidad. Por el contrario, los demonios de la ira lo acosaban sin pausa. Únicamente su madre conseguía brindarle algún consuelo. Cada mañana subía a su carruaje, tan solo para recorrer los muros de Troya, exhibiendo el cadaver a rastras del príncipe Héctor. Mas, ¡oh prodigio!, a pesar de todo, el cuerpo se conservaba indemne. Aquello tenía que ser obra de los dioses...

lunes, 10 de junio de 2024

El Ciclo Troyano (parte 1. La manzana de la discordia).


Ilustración de La Ilíada, por John Flaxman, 1795. 
Fuente: Dr. Haack. Leipzig, Alemania.

Oh destino cruel, ¿por qué permitiste a la desgracia cebarse en la querida Ilión, también llamada Troya, hasta dejarla convertida en cenizas? ¿Cómo pudo el hombre hollar sus inexpugnables muros, erigidos por la mano de los dioses, y con su planta impía, profanar sus sagrados templos? ¿Acaso fue justo que los hijos pagaran por las culpas de sus padres? De haber sido ese el motivo, el precio resultó ser demasiado elevado. 

domingo, 13 de enero de 2019

Mito de Teseo y el Minotauro

Muchos de nosotros sin duda recordamos aquella impactante escena de la película “El Resplandor”: como el personaje Jack Torrance, magistralmente interpretado por Jack Nicholson, en medio de su locura, o tal vez de una posesión demoníaca, persigue a su pequeño hijo, hacha en mano, a través de un gélido laberinto vegetal. Al final, él termina extraviado y muere de frío, mientras el niño logra escapar.

La palabra laberinto se ha convertido en sinónimo de dificultad, de problema de muy complicada solución. Podemos decir que existen laberintos físicos, materiales, pero también los hay mentales... No hay que olvidar que basados en esta idea, se han diseñado interesantes pasatiempos y juegos.

Durante siglos, los nobles y acaudalados amos de palacios y castillos, gustaron de la decoración de sus jardines con ingeniosos laberintos, formados por setos hábilmente mantenidos. Aquellos vistosos vergeles eran ideales para el juego y la distracción de los cortesanos, pero a menudo resultaron muy propicios para ardorosos encuentros románticos.