lunes, 29 de diciembre de 2025

Una tarde en el museo.

 

Museo Nacional de Bellas Artes. Santiago de Chile, 1910.
Autor: Imprenta Barcelona. Fuente: http://www.memoriachilena.cl {{PD-US}}

Después de algún tiempo, una tibia tarde dominical de este mes de diciembre, volvimos a recorrer el patio central y las salas del Museo Nacional de Bellas Artes. Obra del arquitecto chileno Emilio Jéquier, el edificio se construyó en un amplio terreno baldío, resultante de los trabajos de canalización del río Mapocho. Su inauguración ocurrió como parte de la celebración del Centenario  de la República, el 21 de septiembre de 1910. 


Cariátides en el segundo piso, Museo de Bellas Artes.
Foto: Daniel Delgado, 2025


La sola visión del exterior de la edificación de por sí resulta un deleite. El uso de los elementos estructurales y ornamentales está signado por la elegancia del estilo francés, propio de la segunda mitad del Siglo XIX. Al ingresar a su hall central, de planta rectangular, se tiene una visión general de los dos pisos y de su amplia escalinata.  Allí, con solo entrar, puede admirarse una exposición escultórica permanente, donde están representados algunos grandes artistas chilenos y extranjeros.


El descendimiento. Mármol, por Virginio Arias, 1887. 
La obra fue presentada en el Salón de Artistas Franceses en 1887,
recibiendo medalla de 3° Clase y medalla de oro de 1° Clase
en la Exposición Universal de París de 1889. También obtuvo 
1° Medalla en la Exposición de Buffalo de 1901. 
El boceto en yeso de la obra aparece en el retrato del escultor,
 realizado por el pintor venezolano Arturo Michelena en París, en 1883.


Figuras monumentales y altorrelieves decoran los balcones del segundo piso. Todo ello se encuentra bajo una enorme cúpula de vidrio, que fue diseñada en Bélgica y llegó a Chile en el año de 1907. 


Vista posterior de las Cariátides, al fondo se observa el armazón de la cúpula de vidrio. 
Foto: Daniel Delgado, diciembre 2025.


No obstante haber sufrido modificaciones, incluso la construcción de una gran sala de exposición en el subsuelo y a pesar de algunos daños ocasionados por los movimientos telúricos, puede decirse que el edificio mantiene intacto su aire original. El museo fue declarado Monumento Nacional el 30 de diciembre de 1976. 

El mundo rueda dentro y fuera. Por Carmen Piemonte Miani.
 Óleo sobre tela, 1993. 


En sus numerosas salas, hay material suficiente para satisfacer el gusto de los amantes del arte, en todas sus tendencias. Escultura, pintura, arte figurativo, abstracto, conceptual, suprematismo. Modernismo, contrastando con lo antiguo. Exposiciones itinerantes, visitas guiadas, recorridos mediados, la institución hoy cumple su cometido de propagar la cultura a través del arte y fomentar el amor por el patrimonio espiritual de la nación chilena. Además de invitarlos a visitar el museo, en el centro de Santiago, a poca distancia donde nació la ciudad, también los convidamos a dar un vistazo a algunas pinturas de su extensa colección. (Todas las fotos, por Daniel Delgado).



El jardín asoleado. Por Louis Abel-Truchet. Óleo sobre tela, ca. 1900.



Palmas de Ocoa. Por Onofre Jarpa Labra. Óleo sobre tela, ca. 1888




La viajera. Por Camilo Mori Serrano. Óleo sobre tela, 1928.




Pequeños pescadores. Por Pierre Louis Joseph de Coninck. 
Óleo sobre tela, s/f.



Maruja Vargas. Por Pablo Vidor Doctor. Óleo sobre tela, 1928.




Niña con flores. Por Joaquín Sorolla y Bastida. Óleo sobre tela, 1898.



El torero. Por Ignacio Zuloaga. Óleo sobre tela, ca. 1915.



La carta. Por Pedro Lira Rencoret. Óleo sobre tela, 1885/1890.



Kimono blanco. Por Judith Alpi Ghirardi. Óleo sobre tela, 1929.


Pescadores. Por Arturo Gordon Vargas. Óleo sobre tela, s/f


El niño del fez. Por Alfredo Valenzuela Puelma. Óleo sobre madera, 1890.


Virginio Arias. Por Arturo Michelena Castillo. Óleo sobre tela, 1888.


Casa antigua de Sallie. Por Boris Grigoriev. Óleo sobre tela, ca. 1925.


El huaso y la lavandera. Por Johann Moritz Rugendas. Óleo sobre tela, 1835.



Paisaje. Por Raymond Quinsac Monvoisin. Óleo sobre tela, 1864.














































 














miércoles, 10 de diciembre de 2025

Carlomagno y la formación de Europa (Parte 1. Antecedentes).

 

La invasión de los bárbaros. Por Ulpiano Checa, 1887.

Para el siglo VIII después de Cristo, gran parte de Europa occidental se había convertido en el asentamiento de los pueblos de origen germánico, que se encargaron de poner término a la tambaleante hegemonía romana. Sobre las cenizas del imperio, uno de esos pueblos se encargaría de recoger los fragmentos dispersos, logrando reunirlos en cierta medida. Ellos dejarían a un lado la organización tribal, heredada de sus ancestros, para adoptar un sistema de entidades, de tipo nacional, que con el tiempo llegaría a dar forma a la Europa moderna. 

viernes, 21 de noviembre de 2025

Invasión Siglo XXI

 

Un grupo de personas migrantes camina por una playa en Gravelines (Francia).
Foto por Joanna Chichelnitzky/ Anadolu/ Getty Images.
Tomada de un artículo por Rut Bermejo Casado 13/05/2025
 Real Instituto Elcano, Royal Institute, España
http://realinstitutoelcano.org

Existe un tema al cual sería absurdo darle la espalda, como si no existiera. Igual que en el chiste del avestruz, negar su existencia, escondiendo la cabeza, constituye un error imperdonable. 

Hoy estamos presenciando un fenómeno socio cultural llamativo y a la vez preocupante. Numerosas naciones de lo que se conoce como el hemisferio occidental, están siendo objeto de una gran oleada invasiva. De manera avasallante, a menudo violenta, los ciudadanos pacíficos han contemplado como la tranquilidad y la seguridad que formaban parte de su modo de vida, se esfumaron en un abrir y cerrar de ojos. 

sábado, 11 de octubre de 2025

El Ciclo Troyano. (parte 9. Aquiles y Príamo).


El triunfo de Aquiles. Fresco por Frank Matsch, 1892.
Palacio de Aquileion. Corfú, Grecia.


Aquiles, sin embargo, distaba mucho de haber encontrado la tranquilidad. Por el contrario, los demonios de la ira lo acosaban sin pausa. Únicamente su madre conseguía brindarle algún consuelo. Cada mañana subía a su carruaje, tan solo para recorrer los muros de Troya, exhibiendo el cadaver a rastras del príncipe Héctor. Mas, ¡oh prodigio!, a pesar de todo, el cuerpo se conservaba indemne. Aquello tenía que ser obra de los dioses...

domingo, 28 de septiembre de 2025

El Ciclo Troyano (parte 8. Aquiles frente a Héctor).

 

Los troyanos asaltan las naves aqueas. 
Imagen obtenida por IA. Aplicación Grok. @grok

La duda reinaba en el campamento de los aqueos. Bien sabían que la victoria del día anterior fue debida en gran parte a los denodados esfuerzos de Patroclo, a quien los teucros habían tomado por Aquiles. Mas, una vez quedó al descubierto, no tardaron en darle muerte. Luego de eso, seguramente vendrían al asalto con renovado ímpetu, dispuestos a destruir sus tiendas y lo que sería aun más grave, las embarcaciones. 

sábado, 16 de agosto de 2025

El Ciclo Troyano (parte 7. Paris y Menelao).

 

Menelao sostiene el cuerpo de Patroclo.
Copia romana de la Epoca Flavia, según original Helenístico, Siglo III aC.
Plaza de la Señoría, Florencia. Foto: sonofgroucho, 2005. Fuente: Flickr. Lic. CC BY 2.0


Aún restaba por verse muchos más horrores. Las aves de rapiña y los perros seguirían teniendo su diario festín en la llanura de Troya. Los honores fúnebres se habían ido convirtiendo en un dudoso privilegio, al que no todos los caídos podían aspirar. Cada tarde, agotados, ambos ejércitos retiraban a los heridos y retornaban a la seguridad de su campamento, los unos, o de la ciudad, los otros.

lunes, 28 de julio de 2025

El Ciclo Troyano (parte 6. Dioses y hombres).

 

Griegos y troyanos luchan junto al cuerpo de Patroclo.
Por José de Madrazo ca. 1812. Museo del Prado, Madrid, España.

Odiseo, en su tienda, deambula de un lado a otro, mientras cavila sobre las cosas que han ocurrido. Alejado de su tierra y sus afectos, de su hogar y su reino en Ítaca, ahora tan lejana en el tiempo y en la distancia... ¿Qué habrá sido de su querida esposa, la fiel Penélope? ¿Y de su hijo? Tanto luchar en vano, en una guerra que a fin de cuentas, no era su guerra.